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Lagos y volcanes se dividen el oeste de Auvernia. Entre la cadena de los Dômes, los Montes Dore y el enorme Macizo del Cantal, se ofrece a los amantes de la naturaleza un entorno impresionante y sin embargo idílico.
El Parque Natural de la Región de los Volcanes de Auvernia, el más grande de Francia, vigila los cinco conjuntos que forman esta tierra insólita: la cadena de los Puys (o los Montes Dômes), el Macizo del Sancy (o Montes Dore), las planicies de Artense y del Cézallier y los Montes del Cantal.
Al oeste de Clermont-Ferrand, hay 80 volcanes dormidos en la cadena de los Puys que se elevan sobre una cuarentena de kilómetros. Desde la cumbre del Puy de Dôme, la más alta de todas (1.465 m), la cadena se despliega majestuosa y misteriosa.
Aquí cada volcán se vale de su encanto para hacerse admirar. Algunos se distinguen por su forma de campana, otros muestran cráteres de explosión, testigos de su gran cólera.
Más al sur, surge el Macizo de Sancy, lugar turístico ineludible de los Grandes Espacios de Auvernia. El Sancy (1.886 m) es el punto culminante del centro de Francia.
Por todas partes se extienden los lagos de Guéry, Servières y Pavin. Este último, encajado en el bosque, se enorgullece de ser uno de los más bellos de Auvernia.
Las ciudades vecinas, cuna de la arquitectura románica auvernesa, conquistan a los amantes del arte y la historia. No deje de visitar la Basílica de Notre-Dame de Orcival, el Castillo de Cordes y la Iglesia de Saint-Nectaire.
Las mesetas de Artense y del Cézallier abren el reino de los grandes horizontes. El Cézallier y sus praderas de alta montaña, ven pasar en el verano por sus planicies a miles de animales con cuernos.
Dominando las planicies, los Montes del Cantal se entretienen cortando la respiración a los visitantes.

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