Visitar Bourbon-l’Archambault, es también
entrar de pleno en la historia de los Borbones. Las ruinas
de la fortaleza medieval, fundada por los primeros señores
de Borbón, están todavía aquí
como testigo.
De este pasado, quedan las tres torres y los muros del
castillo. El visitante podrá extrañarse
ante la torre “Qui Qu’en Grogne”, levantada
por Luis II para vigilar la ciudad.

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La segunda etapa indispensable para seguir la pista de
los Borbones es Souvigny.
Aquí se encuentra el memorial más conmovedor
de los Duques. En una capilla del Priorato de Saint-Pierre
duermen Luis II y su esposa Anne de Auvernia. Souvigny
es también conocida por su Biblia, obra maestra
del arte medieval en Bourbonnais.
Por último, para cerrar la evocación de
siete siglos de reinado sobre el centro de Francia, hay
que ir a Moulins, capital de los Duques de Borbón.
Del palacio erigido por Archambault, sólo queda
hoy en día una torre cuadrada llamada "La
Mal Coiffée", la capilla privada de los Duques
y el pabellón de Anne de Beaujeu, convertido en
museo de arte y arqueología.